Mary Poppins. Del libro al cine, de la mano de Walt Disney

Mary poppins, del libro a la película

Hay personajes que se te meten en el corazón para quedarse para siempre. Mary Poppins es uno de ellos. Elegante, mágica, algo misteriosa… y con una maleta que parece salida de otro mundo. Pero ¿sabías que su historia original poco tiene que ver con la película de Disney que todos conocemos? Hoy te invito a abrir el paraguas (mejor si vuela) y descubrir cómo nació esta icónica niñera, cómo llegó al cine de la mano de Walt Disney… y por qué su creadora no quedó nada contenta con el resultado.

Una niñera mágica con carácter británico

Todo empezó en 1934, cuando una escritora australiana llamada Pamela Lyndon Travers publicó Mary Poppins, un libro que mezclaba realidad, magia, disciplina y una buena dosis de humor británico seco, de ese que te hace reír sin que se te mueva una ceja. El libro fue un éxito rotundo, y pronto se convirtió en el primero de una serie de ocho novelas que seguirían las aventuras de la estricta pero fascinante niñera con la familia Banks, en el número 17 de Cherry Tree Lane, Londres.

A diferencia de la amable Mary de la película, la Mary Poppins de los libros era más severa, enigmática y a veces hasta antipática. Pero también tenía una magia especial: aparecía, ponía todo patas arriba (o en orden, según se mire), y desaparecía dejando una huella imborrable.

Algunas curiosidades del libro que (quizás) no sabías:

  • Travers se inspiró en su propia infancia y en su experiencia como institutriz para crear a Mary. La magia, eso sí, la sacó de sus lecturas de mitología celta y folclore.
  • En los libros, Mary no canta, no baila y no sonríe demasiado. Pero es tremendamente poderosa, en todos los sentidos.
  • El último libro de la serie, Mary Poppins and the House Next Door, se publicó en 1988, más de 50 años después del primero.
  • · En una entrevista, Travers llegó a decir que Mary era una figura «arquetípica, casi chamánica», mucho más compleja de lo que Hollywood quiso mostrar.

El pulso entre dos gigantes: Disney vs. Travers

Ahora imagina este escenario: Walt Disney, con todo su encanto de empresario visionario, se obsesiona con convertir Mary Poppins en una película. Pero hay un problema (de los grandes): P.L. Travers no quería ni oír hablar del tema. Para ella, Disney representaba un mundo de edulcorantes visuales que poco tenía que ver con el tono sutil, irónico y a veces oscuro de su obra.

Durante más de 20 años, Disney insistió. Y Travers, resistió. Finalmente, en 1961, aceptó reunirse con él en Los Ángeles… con la condición de tener control creativo sobre el guión.

Ese control no fue tal. Travers peleó cada escena, cada canción, cada dibujo animado. Y aunque la película se estrenó en 1964 con gran éxito, ella lloró durante la premiere. Sí, lloró de decepción. Especialmente por la secuencia animada con pingüinos, que consideraba una traición a su Mary. Desde entonces, prohibió que Disney adaptara el resto de sus novelas. Así que no, no hubo secuela… al menos en vida de Travers.

Un reparto que hizo historia

A pesar del drama detrás de cámaras, el reparto fue un acierto total. Julie Andrews, recién llegada del mundo del teatro musical, se convirtió en la niñera perfecta (aunque muy distinta de la original). Su elegancia, voz y dulzura encajaron como anillo al dedo en la versión Disney. A su lado, el inconfundible Dick Van Dyke interpretó a Bert, el deshollinador simpático (y con acento cockney bastante dudoso, todo sea dicho).

La química entre ambos traspasó la pantalla, y ayudó a que Mary Poppins se convirtiera en un clásico instantáneo.

Música para no olvidar

Y entonces llegaron los hermanos Sherman, y lo cambiaron todo. Si hay algo que no se puede sacar de la cabeza tras ver la peli es su música.
¿»Supercalifragilisticoespialidoso»? ¿»Chim Chim Cher-ee»? ¿»A Spoonful of Sugar»?
Estas canciones no solo eran pegajosas: tenían contenido emocional, narraban la historia y reforzaban los personajes. Y ojo, porque la banda sonora se llevó el Oscar.

Magia, efectos especiales y… feminismo

Para su época, Mary Poppins fue revolucionaria en muchos sentidos. La mezcla de imagen real y animación era todo un hito técnico, y dejó escenas inolvidables.

Pero además, Mary fue un personaje adelantado a su tiempo: independiente, firme, nada sentimental. No necesitaba casarse, ni ser salvada, ni hacer favores. Llegaba, imponía su visión del mundo, y se iba volando. ¡Pocas protagonistas femeninas eran así en los años 60!

¿Qué tan distinta era la mary del libro?

Digamos que… la esencia mágica se mantuvo, pero el carácter no tanto.
La Mary literaria es mucho más seca y hasta borde por momentos. No busca caer bien. A veces castiga con la indiferencia, otras con una ceja levantada. Pero tiene una conexión única con los niños, quienes intuyen que, aunque no sea cariñosa al uso, los entiende mejor que nadie.

Disney suavizó ese lado y le dio un enfoque más amable y optimista. También eliminó capítulos enteros y personajes del libro (como el extraño Señor Turvy o la vaca danzante). Pero el resultado, aunque diferente, conquistó al público.

¿Y por qué tardó tanto en llegar una secuela?

Después del «trauma» de la primera película, Travers no quiso saber nada más de Hollywood. Solo tras su fallecimiento en 1996, y con su patrimonio gestionado por un fondo literario, Disney pudo dar luz verde a El regreso de Mary Poppins, estrenada en 2018 con Emily Blunt en el papel principal.

Aunque esa película tiene encanto, no alcanzó el impacto de la original. Pero sirvió para recordar que Mary sigue viva, en sus muchas versiones.

La verdadera Mary te espera en sus páginas

Si después de todo esto te has quedado con ganas de conocer a la Mary Poppins de verdad, la de nariz afilada, sin canciones pero con magia inexplicable, te dejamos aquí algunas ediciones que puedes encontrar en Amazon:

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📘 Mary Poppins (Penguin Classics) – Edición en inglés: para los más valientes o bilingües, con el texto original.


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